Cómo llegué hasta aquí y por qué importa
Desde pequeña una pregunta sencilla me ha motivado mucho:
¿por qué nos comportamos como lo hacemos?
Esa curiosidad me llevó a estudiar psicología y, más adelante, neurociencia, con un enfoque en la plasticidad del cerebro en el desarrollo temprano. Con el tiempo, entendí que, aunque la ciencia nos permite avanzar, el cerebro sigue siendo un sistema profundamente complejo, donde cada trayectoria es única. De hecho, las conexiones en tu sistema nervioso central son casi que tan únicas como tu huella dactilar.
A lo largo del camino, he trabajado con muchas familias que me han impulsado a cambiar de perspectiva en mi carrera profesional. Detrás de muchas preocupaciones sobre el desarrollo infantil hay algo en común: la incertidumbre. Y muchas veces, esa incertidumbre puede aliviarse cuando entendemos qué está ocurriendo y por qué.
Hoy, mi objetivo es acercar ese conocimiento de forma clara y útil. Crear un espacio donde la ciencia sirva para comprender, no para etiquetar, y donde cada niño pueda ser entendido desde su propia trayectoria.
Educación
Mi trayectoria académica ha estado marcada por la curiosidad de entender el comportamiento humano desde todo ángulo posible. Desde la organización temprana del sistema nervioso, hasta cómo se moldea mediante la interacción constante con el entorno.
Inicié mi formación en psicología, donde desarrollé una base sólida en neuropsicología. Con el objetivo de profundizar en los procesos biológicos que dan forma al comportamiento, continúe con un máster en neurociencia. Durante mi máster, me centré en condiciones genéticas asociadas al autismo y en su impacto sobre los circuitos neuronales en desarrollo en modelos animales.
En mi etapa doctoral, retomé el estudio del desarrollo humano con el objetivo de identificar marcadores tempranos de trayectorias del desarrollo atípicas. La investigación en este ámbito suele centrarse en bebés con antecedentes familiares de desarrollo atípico, como el autismo, ya que pueden presentar una mayor probabilidad de seguir trayectorias divergentes. El estudio de estas poblaciones, en comparación con bebés con desarrollo típico, permite comprender mejor los mecanismos que configuran el desarrollo temprano del cerebro y del comportamiento ante diversos marcos genéticos.
Durante mi etapa postdoctoral, me centré en la plasticidad neuronal y en la naturaleza dinámica del desarrollo cerebral temprano, con especial atención a cómo los sistemas sensoriales—como la visión y la audición—interactúan durante la maduración de los circuitos neuronales.
Un aspecto central de mi trabajo ha sido la traducción de hallazgos entre distintos niveles de análisis, desde modelos experimentales controlados hasta el desarrollo de la conducta humana. Esta perspectiva ha influido en mi forma de abordar tanto la investigación como su interpretación, con un énfasis en el contexto, la variabilidad y la naturaleza dinámica del desarrollo.
Más recientemente, he comenzado mi formación en psicología clínica, con el objetivo de integrar el conocimiento científico con su aplicación práctica. Actualmente, mi enfoque se centra en cómo los conocimientos de la neurociencia del desarrollo pueden contribuir a comprender mejor las diferencias individuales y a apoyar a niños y familias de una manera significativa y accesible.
Misión
Mi misión es hacer que el conocimiento sobre el desarrollo humano y la neurodiversidad sea accesible, significativo y aplicable. Busco construir puentes entre la neurociencia y la sociedad, traduciendo el conocimiento científico en ideas claras que puedan apoyar a los niños y a sus familias.
A través de la educación, la comunicación y el aprendizaje continuo, quiero contribuir a una sociedad más informada y compasiva, que entienda las diferencias en el desarrollo no como etiquetas, sino como trayectorias individuales moldeadas por la biología y el entorno. En última instancia, mi objetivo es reducir la incertidumbre, promover la comprensión y crear herramientas y espacios que realmente apoyen el desarrollo.
Valores y Principios
La libertad, el respeto, la justicia, la autorrealización y la salud son los valores que me guían día a día.
Los siguientes principios reflejan cómo aplico estos valores en la práctica:
- Intento comprender a cada persona dentro de su contexto, alejándome de simplificaciones como “si quieres, puedes”, y buscando los recursos que realmente faciliten el cambio.
- Practico la escucha activa como base para entender los distintos puntos de vista y experiencias.
- Valoro la colaboración con personas que buscan contribuir y argumentar, en lugar de imponer ideas sin reflexión.
- Mantengo una actitud crítica frente a la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
- Considero la formación continua esencial, y dedico tiempo de manera constante a aprender y mejorar.
- Aunque no comparta una opinión, respeto las decisiones de los demás. Mi papel es aportar información y perspectiva, no decidir por otros.
- En contextos grupales, busco integrar distintas ideas y opiniones para llegar a soluciones equilibradas.
- Entiendo el desacuerdo como una parte necesaria del proceso, siempre que se dé desde el respeto, sin discriminación ni injusticia.
- Cuidar el cuerpo y mantener hábitos saludables no resuelve por sí solo los retos mentales, pero sí constituye una base importante.
- Actúo con compromiso y coherencia respecto a aquello en lo que decidí implicarme.
